Carlos Miranda: sembrando un mensaje de resiliencia y solidaridad entre jóvenes venezolanos y colombianos  

Juntosesmejor/bettertogether Challenge

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Carlos Miranda
Carlos es el Gerente de Proyectos de Protección Infantil de "Aprendiendo y Prosperando juntos" del IRC. Crédito: IRC

Carlos Miranda es uno de los millones de venezolanos que abandonaron su país en busca de una vida mejor. Ahora vive en Colombia donde asiste a venezolanos y colombianos retornados en situaciones de vulnerabilidad, y ha descubierto su vocación de ayudar a otros creando espacios seguros para que los niños migrantes y los colombianos retornados interactúen y se desarrollen. En 2020, Carlos se unió al equipo del Comité Internacional de Rescate (IRC; por sus siglas en inglés), donde hoy se desempeña como Gerente del Programa de Protección Infantil para la Iniciativa "Aprendiendo y Prosperando Juntos," una subvención financiada por el JuntosEsMejor Challenge.

Un nuevo comienzo

Cuando Carlos se mudó a Colombia en 2017, era la primera vez que salía de la casa de sus padres, así como de su país de origen, Venezuela. Su vida siempre había sido en Mérida y no estaba seguro de lo que le esperaba en Colombia, pero, como millones de venezolanos, Carlos sintió que tenía que irse por la difícil situación que atraviesa su país. Sin embargo, no se fue muy lejos, con la esperanza de poder regresar a su país en diferentes circunstancias.

Carlos eligió establecerse en Cúcuta, una ciudad colombiana en la frontera con Venezuela, que se convertiría en su hogar durante los próximos años. A medida que más y más venezolanos comenzaban a llegar a Cúcuta y su situación como migrantes se complicaba, Carlos se prometió a sí mismo que buscaría formas de apoyar a los miles de migrantes que también hacen el viaje a Colombia en condiciones vulnerables.

Cumpliendo Sueños

Cuatro años después, Carlos ha cumplido esa promesa. Luego de poner todo su empeño en estudiar y convalidar su título universitario, comenzó a trabajar en la Atención Humanitaria del Servicio Pastoral Social de la Diócesis de Cúcuta. Brindó apoyo directo a migrantes venezolanos, repatriados colombianos, víctimas de conflictos armados y poblaciones vulnerables. Fue allí donde Carlos inició su carrera con un mensaje de resiliencia y solidaridad para venezolanos y colombianos.

Carlos ha estado apoyando tanto a venezolanos como a colombianos retornados en situaciones vulnerables durante años. Ha trabajado en Cúcuta, pero también en Medellín y Bogotá, y ha descubierto su vocación de ayudar a los demás creando espacios seguros para que los niños migrantes y los colombianos retornados interactúen y se desarrollen. “Es fundamental crear espacios donde los niños puedan encontrarse e integrarse, aprender, expresar sus emociones y sentirse valorados”, dice Carlos. Y eso es exactamente lo que hace hoy en el IRC, uno de los adjudicados del JuntosEsMejor Challenge. Uno de los centros que Carlos gestiona también da servicio a los jóvenes "que a pesar de las dificultades que están atravesando, siempre sonríen y difunden su alegría; y eso me sirve de motivación para seguir con mi trabajo", reconoce Carlos.

Según un estudio del IRC, a 2016, el 52% de los migrantes venezolanos son menores de 18 años. La cantidad de jóvenes entre 15 y 24 años que no estudian ni trabajan en el corto plazo es del 42%. Esto representa un desafío adicional en el esfuerzo por integrar plenamente a este grupo demográfico.

Los datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) muestran que en 2016 había aproximadamente 50.000 venezolanos viviendo en Colombia. Hoy, este número supera los 1,7 millones. Asimismo, si bien Venezuela había sido históricamente uno de los principales destinos migratorios para los colombianos, en 2018 esta tendencia se revirtió y más de 300.000 colombianos regresaron de Venezuela ese año.

En su búsqueda desesperada de alimentos, medicinas, refugio y seguridad, llegar a Colombia a menudo implica desafiar a los merodeadores, cruzar carreteras peligrosas o inundaciones. En la mayoría de los casos, las personas no tienen más remedio que realizar este peligroso viaje a pie. Algunos migrantes caminan hasta 35 días atravesando montañas y carreteras en condiciones de frío o calor extremo. Bajo estas circunstancias, el trabajo que realizan personas como Carlos es un apoyo vital para los migrantes venezolanos que enfrentan estas dificultades.


Imagen por Maximilian Scheffler / Unsplash

A través de su trabajo Carlos se ha mantenido cerca de Venezuela, como siempre quiso. También encuentra cercanía en sus interacciones con sus conciudadanos que lo hacen sentir como en casa, y con quienes usa expresiones comunes y jergas utilizadas en Venezuela. “Hablo con ellos y en nuestras conversaciones les ponemos 'pana' (amigo), 'chamo' (niño, joven), y gritamos '¡naguará!' (expresión de admiración por algo extraordinario o verdadero); y a mis compañeros a quienes les explico qué es un 'tequeño' (masa de harina de trigo frita rellena de queso) y una 'cachapa' (tortilla fina asada de maíz molido)”, Carlos comparte con una gran sonrisa.

En 2020, Carlos se unió al equipo de IRC, donde hoy se desempeña como Gerente del Programa de Protección Infantil para “Aprendiendo y Prosperando Juntos”, una subvención financiada por el JuntosEsMejor Challenge. Para Carlos, la iniciativa “Aprendiendo y Prosperando Juntos'' significa una oportunidad especial y resultó ser el trabajo que había soñado. Las personas que ha conocido -migrantes venezolanos, colombianos retornados y comunidades anfitrionas- le han demostrado que su esencia como seres humanos y pueblos hermanos, hace que el estar lejos de su familia y el trabajo duro valgan la pena.

Escrito por Alexandra Anda y Diana Vernon; USAID Catalyst Project de Resonance Global.