“Quiero que mi País Vuelva a Ser el Mismo”.   

Juntosesmejor/bettertogether Challenge

Enviar Mensaje

áreas De Enfoque:

Resilience

ResilienceSEE LESS

La crisis política, humanitaria y económica de Venezuela ha obligado a aproximadamente 5 millones personas a salir del país, el mayor desplazamiento externo de personas en la historia del hemisferio occidental. La situación ha resultado en escasez de comida, electricidad, medicina, agua potable y otras necesidades básicas. A pesar de las circunstancias, USAID y el BID se han asociado para promocionar la innovación para buscar soluciones que aborden los problemas más graves de Venezuela. El caso de Amelia demuestra la necesidad de afrontar las consecuencias de la catastróficas crisis económica de ese país.

Image Credit: Felipe Schiarolli via UnsplashCrédito: Felipe Schiarolli por Unsplash

Venezuela ha experimentado una profunda recesión desde el 2014. La prolongada crisis económica hizo que para muchos sea imposible adquirir alimentos, con una tasa de inflación de 15.000 por ciento. Como resultado, el 89 por ciento de la población venezolana vive bajo línea de pobreza. La familia de Amelia es uno de ellas.

A medida que la economía empeoraba, Amelia, madre de dos niños tuvo que decidir entre trabajar o alimentar a su hijos. “Ganaba 160.000 bolívares como maestra y el pasaje de autobús costaba 150.000 bolívares. No podemos comprar comida,” dijo Amelia. “Varias veces tuve que acostar a los niños sin cenar por hasta cinco días seguidos- sin ni siquiera un pedacito de pan en su estómagos", contó. La desnutrición infantil está aumentando en Venezuela y están claramente documentadas en un reporte de UNICEF que muestra que la tasa de mortalidad infantil creció un 50 por ciento entre el 2014 y el 2017.

Image Credit: Jonathan Mendez via Unsplash

Crédito: Jonathan Mendez por Unsplash

La situación se volvió cada vez más difícil para Amelia y su familia. No podían pagar el pasaje de autobús para llevar a los niños a la escuela, así que se vieron forzados a dejar el colegio. Como maestra, Amelia tenía la habilidad de educarlos en casa y suplicó a los administradores de la escuela permitir a sus hijos tomar un examen para avanzar al próximo curso. Les permitieron. Pero Amelia estaba harta de las condiciones económicas que continuaban empeorando. La situación de su familia no es aislada. Un reporte de UNICEF mostró que 1 de cada 3 niños venezolanos necesita apoyo para acceder a comida, salud y educación.

“Me senté con mi marido y le dije que necesitamos hacer algo. ¿Qué hacemos? No tenemos pasaportes. Si salimos, podemos ir a Brasil y Colombia. Son los únicos lugares a los que podemos ir”, dijo. Diez días después, vendieron todas sus posesiones y partieron hacia Colombia. Invirtieron el dinero en 60 kg de carne para vender una vez en Colombia, pero los grupos delictivos que están encargados de las trochas del camino les exigieron mucho dinero para permitirles pasar.

“Esa era la cosa más sorprendente. Hay hombres armados en los puestos de control que cobran dinero para pasar. Si uno no paga, ellos les hacen bajar a todos. Les amenazan. Cada persona tiene que pagar algo”. En Colombia, Amelia pudo empezar a vender y revender artículos de otros venezolanos para ganar dinero. Inclusive empezó a hacer sus propias artesanías, principalmente bisutería, para vender en la calle. “Recibimos mucha ayuda. Nunca me imaginé que el colombiano fuera tan receptivos”, compartió.

Image Credit: Sayara International and Corporación Universitaria Minuto de Dios UNIMINUTO

Crédito: Sayara International y Corporación Universitaria Minuto de Dios UNIMINUTO

Ahora Amelia quiere quedarse en Colombia. Sus dos sus hijos asisten a una escuela y su marido encontró trabajo. Reconoce que no viven en una casa tan cómoda como la que tenían en Venezuela, pero ahora pueden comer todos los días. “Me gusta Maicao. Siento que estoy cerca de Venezuela y uno nunca sabe, si algo pasa, siempre podemos volver a Venezuela fácilmente. Quiero que mi país vuelva a ser el mismo de antes,” dijo Amelia.

Gracias a nuestros socios de Sayara International y la Universidad Un Minuto de Dios (UNIMINUTO) por compartir su historia.

---

Haz tu parte y cuéntale al mundo sobre la realidad de los migrantes venezolanos.

Síguenos en Instagram, Twitter y Facebook.


Escrito por: Alexandra Anda; USAID Catalyst Project de Resonance Global.


Fuentes:

- IMF

- World Bank

- UNICEF

- UNICEF