"Si Puedes Ser Una Soldado Allí, Puedes Manejar Casi Cualquier Cosa".   

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Diana, ex-soldado venezolana huyó de su hogar en busca de una vida mejor con sus dos hijos pequeños: Ordanys, de seis años y Odamyer, de tres. Dejó a todo lo que poseía excepto por un pequeño colchón que la familia comparte.

Image Credit: Frantisek Krejci via Pixabay

Crédito: Frantisek Krejci por Pixabay

La crisis política, humanitaria y económica de Venezuela ha llevado a casi 5 millones de personas a huir el país, el mayor desplazamiento externo de personas en la historia del hemisferio occidental. Algunas de las razones para el éxodo incluyen la crisis económica con una tasa de inflación de 15.000%. Para poner ese número en perspectiva, la tasa promedia de inflación en los EE.UU. es 3.2 por ciento.

La situación ha traído también escasez de comida, electricidad, medicina, agua potable y otras necesidades básicas. Hoy por hoy, el 89 por ciento de la población venezolana vive bajo línea de pobreza. Mientras que en 1998, el 87 por ciento de los hogares tenía acceso regular a agua potable, para Febrero de 2020, se reporta que una de cada cuatro casas no tiene acceso sostenible a agua limpia. De hecho, 8 de cada 10 venezolanos no tienen acceso a agua potable. Las consecuencias se reflejan claramente en las declinantes cifras de nutrición y salud, con una tasa de mortalidad infantil que ha llegado a 26 de cada 100.000 nacimientos.

Estos factores empujaron a Diana, Ordanys y Odamyer a salir de Venezuela. Lograron cruzar la frontera hasta llegar a Ecuador y empezar una vida nueva. La decisión no era fácil. Cruzar la frontera conlleva muchos peligros, especialmente para mujeres y niños. Las mujeres y niños migrantes son especialmente vulnerables ante los grupos criminales que controlan las trochas, o puntos en camino por la frontera, y son frecuentemente víctimas de distintas formas de violencia de género.

Photo: Courtesy of AVSICrédito: Cortesía de AVSI

En la imagen arriba, Diana camina a la lavandería de su hogar, cargando el pequeño y viejo colchón que la familia comparte desde que llegó al pueblito de Ecuador en el que ahora residen. Cuando llegaron, no tenían dinero suficiente para comida o un hogar.

De hecho, la situación no solo es complicada dentro de las fronteras venezolanas, sino que la salida de migrantes y refugiados también ha tenido un profundo impacto económico y social en los países vecinos en Latinoamérica y el Caribe. Esto incluye impactos en los servicios públicos, mercados laborales, relaciones comunitarias e infraestructura. La generosidad de los países receptores ha permitido otorgar más de 650.000 solicitudes de asilo a venezolanos, aunque una gran mayoría continúan indocumentados y sin protecciones legales. Esta situación implica que están en mayor riesgo de explotación, tráfico, violencia y discriminación.

Luego de un tiempo de vivir en Ecuador, Diana logró encontrar un trabajo y ganar dinero suficiente para comprar comida y pagar un alquiler, aunque no le alcanza para mucho más. Entre las pocas cosas que Diana y sus hijos poseían, estaban la ropa que llevaban puestos y el colchón de la familia. Esto cambió cuando AVSI, una ONG que implementa proyectos humanitarios de cooperación y desarrollo, le tendió una mano a Diana para proveer los artículos de hogar y algunos muebles. Ahora están más cómodos para hacer poder hacer de ese pueblito su nuevo hogar.

Diana alquila una habitación en un edificio donde residen muchas otras familias venezolanas. Los únicos baños que existen son comunitarios, así que Ordanys y Odamyer no tienen privacidad para tomar una ducha.

Photo: Courtesy of AVSICrédito: Cortesía de AVSI

El trabajo de Diana implica tomar diferentes turnos y manejar muchas responsabilidades, así que Diana depende de sus vecinos para cuidar de sus hijos durante las horas de trabajo. Sin embargo, está contenta de tener un empleo y trabajo duro. Diana dice, “Yo creo que él [su supervisor] confía en mí porque fui soldado en Venezuela. Si puedes ser una mujer soldado allí, puedes manejar casi cualquier cosa”.

Photo: Courtesy of AVSI

Crédito: Cortesía de AVSI

Ordanys, de 6 años de edad, admira a su madre y dice, “Mi madre fue soldado en Venezuela, pero tuvo que salir con nosotros. Pero quiero volver allá y hacer lo mismo que hacía mi madre”.

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Gracias a nuestros socios de AVSI por compartir la historia de Diana.

A pesar de las circunstancias, tenemos la oportunidad de continuar innovando para mejorar las vidas de los venezolanos, afuera y adentro del país, al igual que la de las comunidades receptoras en Latinoamérica y el Caribe.

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Escrito por: Alexandra Anda; USAID Catalyst Project de Resonance Global.


Fuentes:

- IMF

- World Bank

- CSIS

- World Bank

- Relief Web

- UNHCR